Un largo pero interesante, fundamentado e incisivo artículo de La Página Definitiva, que se anuncia con el mensaje de las protestas por la vivienda: "¡Queremos un pisito, como el del Principito!"
Como es sabido, en España no hay mercado de alquiler y la estrechez del mismo condena a precios altísimos y a que la gente opte casi indefectiblemente por comprar. Lo que ayuda a que la demanda de pisos en propiedad siga sana y robusta. Es una particularidad que retroalimenta la dinámica de propietarización que sabiamente, como siempre, introdujo el Caudillo en nuestro país. Sabía el Generalísimo que unir a la gente a la tierra o al bloque de viviendas, darles una propiedad por misérrima en origen que fuera (hoy, no crean, esos pisos absurdos de los años cincuenta valen un potosí), era un germen imparable hacia el conservadurismo social. Una sociedad de propietarios pequeño-burgueses no es revolucionaria.
Pero no todas las sociedades de propietarios pequeño-burgueses tienen el precio de las viviendas por las nubes y a los jóvenes de 30 años viviendo con sus papis. Algo raro pasa en España. Algo más pasa. Y algo de lo que pasa es que aquí el deporte nacional, en parte consecuencia del virus propietarista inoculado por el franquismo, en parte reflejo de la mileraria atracción por la tierra del español, en parte manifestación de una característica de la generación de los que hoy tienen 50-60 años, es acaparar viviendas. Para "invertir", dicen. O para los hijos. O para hacerse un patrimonio. O para que la abuela tenga tres casas diferentes, una para cada estación del año. A fin de cuentas, como bien es sabido, la vivienda es junto con los sellos el único bien que nunca, nunca, se devalúa. Todo lo más se mantiene el precio un par de añitos y luego para arriba otra vez, oiga. Embebidos de esa doctrina, masas de españoles se apuntan al carro, compran y asisten encantados a las fiables proyecciones de las sociedades de tasación sobre cuánto se ha revalorizado su piso. Son ricos, oiga.
"Inversión, especulación, burbujas y estafas a gran escala: La vivienda en España, para quien se la trabaja recalificando".